Espectrómetros de microfluorescencia de rayos X

Paleontología y análisis de fósiles con el M4 TORNADO

¿Por qué utilizar el M4 TORNADO para el análisis de fósiles?

Los fósiles conservan el registro de la vida en la tierra. La composición de los fósiles puede revelar información valiosa sobre el crecimiento y el entorno del organismo mientras estaba vivo. También permite identificar las alteraciones que pudieron haber ocurrido tras su muerte, durante el enterramiento, la perturbación de los sedimentos y la diagénesis.

El mapeo de distribución de elementos mediante la microfluorecencia de rayos X con el M4 TORNADO ofrece un método no invasivo para la caracterización composicional rápida de fósiles de todo tipo, proporcionando mucho más que imágenes atractivas.

Figura 1 - El M4 TORNADO es un espectrómetro de microfluorecencia de rayos X de formato sobremesa, ideal para el análisis espacial de elementos en muestras geológicas.

Alteración de materiales fósiles carbonatados durante la diagénesis

Aunque los fósiles se han convertido cada vez más en objetos de colección, siguen siendo una ventana fundamental para comprender la evolución de la vida en la tierra. Debido a los largos periodos de permanencia enterrados en sedimentos, los minerales primarios se alteran y, en el caso de los materiales orgánicos, suelen perderse por completo.

Con la sustitución de las estructuras primarias, las huellas químicas pueden ofrecer una vía para visualizar las estructuras fósiles y comprender los procesos de transfromación.

FFigura 2 – Mapas de distribución de elementos de un fósil de amonite, obtenidos mediante la microfluorecencia de rayos X con el M4 TORNADO.

Huellas geoquímicas de fósiles de peces

En varios lugares del mundo se han encontrado fósiles de peces del eoceno excepcionalmente bien conservados. Estos fósiles ofrecen una ventana al clima y a la historia geológica de esa época de la Tierra. Aunque están bien preservados, la imagen visual (mediante cámara o microscopio) puede requerir el humedecimiento regular del fósil, por ejemplo, con alcohol. Una alternativa no invasiva es el uso de mapas de distribución de elementos mediante microfluorecencia de rayos X.

Los mapas de distribución de elementos obtenidos con el espectrómetro de microfluorecencia de rayos X M4 TORNADO proporcionan información clave. Entre otros aspectos, permiten una caracterización detallada de las estructuras anatómicas, que de otro modo podrían ser difíciles o imposibles de distinguir, pero que son fundamentales para estudios taxonómicos, filogenéticos y paleoecológicos. Además, la mayor penetración de los rayos X permite visualizar ciertas características ocultas por estructuras superpuestas o capas delgadas de sedimento. La rápida adquisición de datos que ofrece el M4 TORNADO también permite analizar fósiles de distintas procedencias y compararlos sistemáticamente con una manipulación mínima adicional.

Figura 3 – Mapas de distribución de elementos por microfluorecencia de rayos X en un fósil de pez. Los mapas del elemento estroncio (en blanco) muestran un nivel de detalle excepcional en las partes esqueléticas.

Caracterización elemental de fósiles de vertebrados

El mapeo de distribución de elementos mediante microfluorecencia de rayos X permite al paleontólogo profundizar en la anatomía de los fósiles de vertebrados. Esta técnica revela diferencias en la composición de distintos huesos, incluyendo aquellas zonas donde el enterramiento y el paso del tiempo han provocado alteraciones en la composición original. De este modo, es posible identificar qué zonas del fósil conservan evidencias del desarrollo biológico del organismo.

El enfoque de medición no invasivo que ofrece el espectrómetro M4 TORNADO permite acceder a este nivel de detalle sin dañar los valiosos ejemplares fósiles. Además, genera un conjunto de datos que puede ser consultado de forma remota por otros investigadores que no tengan acceso presencial a las muestras.

El diámetro del haz inferior a 20 µm y los detectores de alta sensibilidad permiten visualizar detalles muy finos. Por ejemplo, en el fósil de murciélago, se observan claramente la mandíbula, el hombro, los pies y parte de la cola (mapas centrales inferiores).

Figura 4 – Mapas de distribución de elementos de un fósil de murciélago de 47 millones de años (procedente de la colección del Museo Senckenberg, Frankfurt/M., Alemania), obtenidos mediante microfluorecencia de rayos X con el espectrómetro M4 TORNADO. El tamaño del mapa es de 43 mm × 82 mm.

El mapa combinado de calcio (blanco) y manganeso (azul) revela la preservación de detalles intrincados en la estructura ósea fosilizada. Además, permite distinguir las diferentes composiciones del material que conforma el esqueleto principal (con mayor concentración de Mn) y los dientes (con menor concentración de Mn).

El mapa de distribución de titanio proporciona información composicional sobre la roca sedimentaria que contiene el fósil. Asimismo, confirma que el esqueleto corresponde a un individuo completo, y no a fragmentos ensamblados de distintos ejemplares.

¿Estructura deformada o fósiles antiguos? Mapaeando la distribución de elementos en estructuras de estromatolitos

Los estromatolitos son estructuras sedimentarias laminadas que se formaron por la acción de tapetes microbianos, los cuales atrapaban y consolidaban sedimentos, y representan la evidencia física preservada más antigua de vida en la Tierra. Por ello, existe una controversia significativa en torno a las primeras apariciones de estromatolitos. Diversas publicaciones han argumentado a favor y en contra de ciertas estructuras conservadas en el Cinturón Supercrustal de Isua, en Groenlandia, que podrían constituir evidencia de vida con una antigüedad aproximada de 3.810 millones de años.

Un criterio determinante para la identificación positiva de estromatolitos es la presencia de una estructura laminada (como se observa en los mapas de distribución de elementos a la derecha). La técnica de microfluorecencia de rayos X permite visualizar posibles alteraciones de dicha estructura original, que podrían haber ocurrido durante largos periodos de residencia en la corteza terrestre y que ya no son visibles a simple vista. Esto se logra mediante una caracterización a microescala que alcanza niveles de elementos traza.

Cuando se correlaciona esta información con otras evidencias —como la mineralogía o los datos isotópicos— es posible reconstruir aspectos clave de la evolución temprana del planeta y realizar interpretaciones sólidas sobre los orígenes de la tierra.

Figura 5 – Mapas de distribución de elementos obtenidos por microfluorecencia de rayos X de un estromatolito muestreado en la dolomía Woolly (aproximadamente 2,03 Ga), Australia Occidental.
El estromatolito tiene una altura aproximada de 10 cm. Aunque la estructura general se encuentra preservada, ha sufrido una alteración geoquímica diagenética significativa.

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